PSICOLOGÍA Y CINE PARA TIEMPOS MODERNOS - Cristina Rodriguez Cahill Psicóloga
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PSICOLOGÍA Y CINE PARA TIEMPOS MODERNOS

PSICOLOGÍA Y CINE PARA TIEMPOS MODERNOS

PELÍCULA: TIEMPOS MODERNOS (Charles Chaplin, 1936)

DISPONIBLE EN: AMAZON PRIME VIDEO Y FILMIN.

¡AVISO: PUEDE CONTENER SPOILERS!

“Anímate, mientras hay vida hay esperanza. ¡Saldremos adelante!”

CHARLOT

Quiero revalorizar la película de Chaplin “Tiempos modernos”, dedicando un artículo a la cinta que da nombre a este blog. “Tiempos modernos” es una obra maestra sobre la época de la Gran Depresión que es considerada por muchos como la última película muda de la historia, aunque contiene algunos elementos sonoros. El espíritu de esta magistral comedia de Charlie Chaplin conecta profundamente conmigo, por eso he querido hablaros sobre la manera en que enfoco mi trabajo y mi vida, así como explicaros mis motivaciones para hacer este blog de Psicología y Cine a través de esta maravillosa película. Os hablaré de varias cosas:

¿Por qué es especial esta película para mí?

¿Qué pueden aportar la Psicología y el Cine en nuestros tiempos?

¿Qué solución nos propone Chaplin ante las dificultades?

¿Cuál es el espíritu de este blog?

¿Por qué es especial esta película para mí?

Tras dedicar varios días a hacer un recorrido mental por las películas que me han dejado huella y buscando alguna que conectara profundamente conmigo, escogí “Tiempos modernos” para dar título a mi blog. Las razones fundamentales son las siguientes.  

La primera es mi admiración por el cine de Charles Chaplin y de su capacidad para transmitir de forma simple, hasta minimalista, aspectos complejos del ser humano y de nuestra sociedad. 

Por otro lado, esta comedia atemporal aúna una mordaz crítica social, con el humor y la esperanza, algo que seguimos necesitando en nuestros tiempos posmodernos. Gracias a su creativa narrativa visual Chaplin nos hace reír durante toda la película a la vez que nos cuestiona. No existe cualidad humana más liberadora y sanadora que el sentido del humor. Y es que ésto es lo que es, en definitiva, la película “Tiempos modernos”, un alegato a la libertad individual frente a las tiranías sociales. 

Esta cinta, rodada en 1936, es una sátira de la modernidad, del capitalismo y de la Revolución Industrial. Refleja lo difícil que es para el hombre moderno escapar de las consecuencias alienantes del capitalismo. Charlot, un vagabundo que no se adapta a sus tiempos, es lastrado por el ritmo frenético del trabajo en cadena que le lleva a perder la cabeza. A pesar de ello, el espíritu del director se mantiene profundamente optimista y nos deja ver que existe una salida para liberarnos: el amor. 

Por último, en “Tiempos modernos” se ponen en relación tres dimensiones que conectan con mi perspectiva sobre la vida y sobre el trabajo. El filme establece claros vínculos entre el contexto social, las relaciones que establecemos con los demás y nuestro funcionamiento psicológico. Desde mi trabajo como terapeuta entiendo siempre el sufrimiento individual desde los contextos en los que está inscrito y los síntomas como intentos fallidos de adaptación social. 

Nuestro gran reto como seres humanos es precisamente la conquista de la libertad y la dignidad en medio de todo un engranaje que nos engulle, como a Charlot la máquina. 

En definitiva, admiro esta obra maestra del cine clásico pues es un filme profundamente social y humanista, dos características que aspiro alcanzar a través de mi blog. 

¿Qué pueden aportar la Psicología y el Cine en nuestros tiempos?

El plano que abre la película es un rebaño de ovejas que cruza la pantalla; en el medio una oveja negra es arrastrada. Acto seguido, un grupo de obreros entra en masa a una fábrica. Mientras tanto, el jefe de la fábrica hace un puzzle y da órdenes a sus trabajadores. 

Charlot es un vagabundo que comienza a trabajar en esta fábrica y aprieta tuercas en una cadena de montaje a un ritmo frenético. Los dueños, en aras de la producción, prueban una máquina que permitiría a los obreros seguir trabajando mientras comen. Para probarla someten a Charlot a una grotesca tortura pero cuando vuelve al trabajo, incapaz de sostener la velocidad del mismo, es engullido por la máquina. Cuando lo escupe de vuelta, Charlot ya ha perdido la cabeza. 

En estado de trance baila echando aceite al resto de obreros, a la vez que ajusta narices y botones en vez de tuercas a modo de tic. La fábrica lo ha enloquecido y lo manda al psiquiátrico en una ambulancia donde es diagnosticado de una crisis nerviosa. Lo más cómico de esta situación, es que el médico amablemente le dice “tómeselo con calma y evite estresarse”. Esta es la gran paradoja de los tiempos modernos: Charlot tendrá que elegir entre perder la cabeza y deshumanizarse dentro del sistema o mantener la cordura y la dignidad al margen de él.

La película no solo es un espejo de la miseria y el desempleo de la época de la Gran Depresión de 1929, sino una crítica al taylorismo como solución a la producción en cadena que utiliza a los obreros a destajo buscando aumentar la producción. La monotonía del trabajo en cadena despoja a sus trabajadores de su individualidad, de su creatividad e incluso de su cordura. 

Esta crítica cobra validez en la actualidad, especialmente tras la crisis financiera del 2008. A menudo acuden a Salud Mental personas sometidas a situaciones laborales o contextos personales enloquecedores, donde la respuesta de los profesionales suele ser diagnosticarles y ofrecerles un tratamiento, habitualmente farmacológico, con el objetivo de que retomen cuanto antes su vida laboral.  ¿Qué función tenemos en este contexto los profesionales?

El psiquiatra Alberto Fernández Liria, en su libro “Locura de la Psiquiatría”, hace un planteamiento crítico muy interesante. Señala los profesionales de la Salud Mental nos vamos adaptando a las tareas que nos encomienda la sociedad en su beneficio. Afirma que el primer encargo social que recibió la Psiquiatría fue justificar y gestionar espacios de exclusión (manicomios), los cuales se habían creado siglos antes para personas que tenían comportamientos que entorpecían la convivencia. 

Cuando aparece el modo de producción capitalista, el segundo encargo social es el de restaurar la capacidad de trabajar de las personas para que puedan seguir produciendo. Así aparecen las clasificaciones internacionales para determinar quién puede considerarse “enfermo” y la sobremedicalización de la población.

Considero que los profesionales de la Salud Mental tenemos una importante función de reflexión social, pues la pérdida de la cordura no puede entenderse en términos solo individuales, debe dar cuenta de los factores sociales y relacionales que contribuyen a su origen. Nuestra función crítica implica devolver responsabilidades a lo social y evitar patologizar al individuo. 

El cine, además de su valor artístico, cumple una función social fundamental. Las películas son cajas de resonancia de la parte invisible, hasta inconfesable, del imaginario social. El cine no es solo espejo de nuestra realidad, también contribuye a construirla a partir de la conformación de universos de referencia con los que nos identificamos. Como afirma Gerard Imbert, el cine hace emerger el discurso latente social, provocando así un metadiscurso reflexivo que crea una matriz cultural. Esta es su función crítica y creadora de la realidad

El amor es nuestro hogar

Chaplin en “Tiempos Modernos” propone como solución a los problemas modernos aquello que nos hace profundamente humanos: el AMOR. El amor entendido en términos generales. La película no habla del amor romántico sino de la solidaridad y la ayuda mutua. Charlot conoce en la calle a una joven huérfana que ha robado una barra de pan y juntos escapan de la policía. La actriz que representa a esta vivaracha pícara es Paulette Goddard, compañera sentimental de Chaplin en aquella época. Cuando se conocen, lo que más desean es formar un hogar juntos, para lo cual Charlot se ve obligado a volver a trabajar en la fábrica pero al ser confundido con un líder comunista es llevado a la cárcel. 

El gran optimismo de esta película lo pone el amor compañero entre estos dos vagabundos. A pesar de todos los infortunios que sufren, Charlot y la joven huérfana se ayudan, se cuidan mutuamente y se divierten juntos. Una bonita escena es cuando Charlot, animado por su pareja, actúa cantando en un salón de baile pero, como no es capaz de recordar la letra, improvisa una divertida canción en un idioma ininteligible. Solo adivinamos el sentido de la canción gracias a sus gesticulaciones, como si Chaplin nos quisiera transmitir que las cosas verdaderamente importantes de la vida son simples

En la última escena de la película, el director nos descubre que la forma de liberarse y burlar al sistema es precisamente ésta; el amor. El amor entendido como solidaridad y relación que dignifica frente a otro ser humano, frente a la cosificación del sistema. 

En este cierre, Charlot se aleja por la carretera cogido de la mano de su compañera, caminando juntos hacia el horizonte. Así nos recuerda que lo más importante en la vida es compartirla. Es el momento en el que los dos personajes conquistan su propia dignidad y libertad a través de su relación. No pudieron conseguir un hogar pero SU RELACIÓN ES SU HOGAR, se tienen el uno al otro para apoyarse. 

Para Charlie Chaplin el amor, como forma de relación con los demás y con el mundo, es la más auténtica y única esperanza. Es la herramienta que propone al espectador contra la deshumanización de nuestra sociedad. El amor en el trabajo, en las relaciones personales y hacia nuestros congéneres.  

La soledad es uno de los grandes males de nuestro tiempo. Vivimos conectados a través de las redes sociales pero profundamente desconectados emocionalmente de nosotros mismos y de los demás. Cuando compartimos la vida con las personas a las que queremos, somos solidarios con nuestros iguales, nuestra vida se vuelve digna de ser vivida y trascendemos a nuestros infortunios. 

Desde mi lectura, lo torpe del personaje de Charlot no solo cumple la función de hacernos reír. El director seguramente quiere señalar que la modernidad nos necesita así, torpes y tontos políticamente hablando para poder conseguir sus objetivos capitalistas. Pero lo realmente divertido de esta película, es que todas las acciones de nuestro protragonista son ejecutadas de una forma ingenua como si se rebelaran inconscientemente contra el sistema. 

Y para iniciar mi blog… una buena sonrisa

La escritura a mí siempre me ha ayudado a reconectar conmigo misma, seguramente éste sea el propósito inconsciente de mi blog, pero también me permite compartir con los demás reflexiones importantes a las que me lleva mi trabajo y el cine, conectándome también a vosotros desde una postura enriquecedora y crítica y, siempre que podamos, con humor. 

El humor es la actitud más liberadora y trascendente que tenemos las personas. No dejemos nunca de utilizarlo, aun en los peores momentos. ¡No dejemos nunca de ver comedias!

“Tiempos modernos” es una pantomima cómicamente conmovedora que representa el drama existencial del ser humano en un mundo industrializado y cosificado. Pero su final es profundamente esperanzador y humano. La compañera de Charlot le pregunta; “¿Para qué tanto esfuerzo?” A lo que él responde marcando una sonrisa en su rostro; “Anímate, mientras hay vida hay esperanza. ¡Saldremos adelante!”. Cogidos de la mano emprenden el camino a un futuro mejor. 

Por muy complicada que sea nuestra situación vital nunca hay que perder la confianza en el ser humano y en que las cosas pueden cambiar. Eso sí, mientras caminamos, será más fácil si lo hacemos con una sonrisa. 



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