EL PODER DE LO HUMANO - Cristina Rodriguez Cahill Psicóloga
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EL PODER DE LO HUMANO

EL PODER DE LO HUMANO

PELÍCULA: KUBO Y LAS DOS CUERDAS MÁGICAS (Travis Knight, 2016)

SESIÓN INFANTIL

EDAD RECOMENDADA: +10 años
(Alguna escena puede asustar a los más pequeños)

AVISO: ¡PUEDE CONTENER SPOILERS!

DISPONIBLE EN: NETFLIX, YOUTUBE. 

“Fue su humanidad lo que vi y era más poderosa que cualquier cosa en mi reino. Al reconocer su compasión, reconocí la mía” 

Madre de Kubo

“Kubo y las dos cuerdas mágicas” es una película de animación ambientada en un Japón feudal que cuenta una maravillosa historia sobre lo verdaderamente humano, la memoria y la pérdida. Los mensajes de la película llegan al espectador gracias a una poderosa estética creada por la productora Laika, conocida por su previo largometraje “Los mundos de Coraline”.

La original ambientación fantástica la convierte en una obra maestra de artesanía visual, gracias a la técnica Stop-motion, en la que está especializada este estudio. Esta técnica requiere mucha paciencia y planificación, pues anima objetos estáticos por medio de una sucesión de imágenes. La creación de Kubo ha supuesto cinco años de intenso trabajo. Ésta es una película de animación diferente, visualmente original y, además, el protagonista tiene una sensibilidad especial, como sucede en toda la filmografía de Laika.

 La película es una fábula que recupera la importancia de contar historias, de los mitos y de las memorias que nos ayudan a enfrentar la pérdida de nuestros seres queridos. El protagonista, Kubo, nos enseña que lo verdaderamente humano es nuestra principal fortaleza. 

La calidad artística y de la historia gustará tanto a mayores como a pequeños, aunque recomiendo verla a niños de más de 10 años porque tiene mucho contenido adulto y algún elemento de terror. 

La importancia de los recuerdos y las historias 

“Éste brazalete, su cabello, es una memoria. Las memorias son poderosas. Jamás lo pierdas”   (Simio)

Kubo es un niño tuerto que cuida de su madre enferma y se gana la vida contando historias en una aldea nipona. Ignorando las advertencias de su madre, Kubo se pone en riesgo cuando busca contactar con su difunto padre. El espíritu de su abuelo y sus tías le descubren y le persiguen buscando venganza. Para sobrevivir, Kubo deberá localizar una armadura mágica que pertenecía a su padre, un legendario guerrero samurái. 

La odisea de Kubo para encontrar las tres piezas que conforman la armadura invencible le hará madurar. La trama entrelaza distintas mitologías del Japón tradicional pero, de fondo, está la búsqueda de un niño de sus orígenes y de sí mismo. 

Kubo cuenta historias utilizando la papiroflexia mágica que nace cuando toca su shamisen. La centenaria tradición de plegado de papel (origami) se combina con el uso de este tradicional instrumento japonés, rescatando el valor de la tradición, a la vez que convierte la acción de contar historias en un acto relevante, casi mágico. 

Las personas y sus historias se mantienen vivos en nosotros a través del recuerdo y conocerlas, nos permite descubrir quienes somos, conforman nuestra identidad. Ésta es la razón por la que las historias que cuenta Kubo a los aldeanos, al principio de la película, siempre permanecen incompletas. Simbólicamente, Kubo todavía no conoce profundamente quién es y sus fortalezas.

        Tanto en el inicio como en el final de la película, vemos el festival O-Bon, una celebración dedicada a honrar a los muertos. El inicio de la aventura de Kubo es cuanto intenta entablar contacto con su difunto padre en esta celebración. En la batalla final contra el Rey Luna, parte del poder de Kubo lo adquiere al traer de vuelta a los espíritus de los difuntos. En la última imagen, Kubo es arropado por el espíritu de sus padres bajo el canto de las garzas doradas, animal vinculado simbólicamente al ciclo vital. Aquí la película adquiere una dimensión espiritual al plantear la muerte como un tránsito a otro estado y la memoria de nuestros seres queridos como nuestro mayor poder.

Lo verdaderamente poderoso es nuestra humanidad 

El ojo y la visión, en este filme, tiene un fuerte componente simbólico. La ceguera del abuelo (el Rey Luna) es una metáfora de la frialdad y del desprecio hacia la vulnerabilidad y el sufrimiento humano. El abuelo le arrancó el ojo a su nieto, no por odio, sino para hacerle ciego a la humanidad e inmune al dolor, según le cuenta su madre a Kubo. La persecución del abuelo busca arrancar todo resto de humanidad en Kubo, su otro ojo. 

Pero, ¿cómo vence nuestro protagonista a su temido abuelo? Kubo utiliza su magia para reclutar los espíritus de los aldeanos difuntos, mostrándole a su abuelo que los recuerdos son el poder más fuerte que existe y que nunca pueden ser destruidos. El Rey Luna es derrotado y se convierte en mortal, y en su forma humana olvida quién fue. La gente de la aldea le convencen de que era un hombre bueno, mostrándo así compasión y perdón. Así vence lo profundamente humano sobre el mal. 

En definitiva, “Kubo y las dos cuerdas mágicas” es una película que no deja indiferente, un bello cruce entre lo oriental y lo occidental. Detrás de la magia y la fantasía, encontramos el proceso de maduración de un niño gracias al descubrimiento de su historia familiar.

CUIDEMOS NUESTROS RECUERDOS Y CONTEMOS NUESTRAS HISTORIAS

Y, SOBRE TODO, SIEMPRE Y EN TODA SITUACIÓN, MANTENGAMOS NUESTRA HUMANIDAD. NOS HARÁ FUERTES



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